scrolling
scrolling, estado de ánimo del siglo XX, modo, lo que sea—
¿qué me ha dado el scrolling?
es como salir, pero creo que primero salí y después apareció el scrolling afuera.
es una técnica que mis ojos aprendieron, o que ya tenían.
creo que era parte de mis ojos,
de mi sistema nervioso frágil,
con un estilo a lo Edgar Allan Poe—
los ojos de un flâneur,
de un detective al aire libre ,
qué emoji tan hermoso de fingerprint.
la cuestión es que salí en este día tan especial.
se suponía que tenía que pasarlo en comunidad con otros trabajadores.
una cosa llevó a la otra.
no estaba exactamente en el mood de compartir(me) de esa manera,
así que pasé mi tiempo libre leyendo y tomando mate, iced tea con jengibre—
cosas suaves.
intenté escribir, pero no se me ocurrió nada realmente interesante,
excepto algo que escribí sobre nuestra clase social: la clase media y sus matices.
estaba tratando de scrollear hacia dentro en mis privilegios
y cuáles son nuestros problemas hoy en día.
¿por qué no scrolleamos nuestro deseo constante de consumir productos?
revoleo de ojos hacia arriba: exigimos y nos quejamos mejor
no podemos comprar tanto como antes
no estamos pensando en quiénes están por debajo de nosotros.
miramos a los que son más ricos, como siempre.
no podemos competir con las clases más altas, así que nos quejamos
y después hacemos click y compramos un montón de cosas innecesarias.
nuestra voluntad—ok, goodbye.
en fin, me dije a mí misma que debería dejar de usar AI tan seguido,
dejar de abrir IG (Instagram) con tanta adicción, y así sucesivamente.
no comí mucho, tenía un poco de hambre pero no el suficiente como para postergar mi paseo—es un día para comer muchas calorías,
comida típica de estas fechas.
otoño hermoso y soleado, ni frío ni calor.
entonces salí a caminar
y me encontré scrolleando las calles, la plaza, los árboles, el pasto,
mirando a la gente de reojo,
porque soy tímida (?).
no compré nada porque la idea era no colaborar con el capitalismo,
pero después pensé que quizá es mejor para los empleados que ya están ahí,
aunque sea el Día del Trabajador—
al menos van a recibir propinas.
no podía evitar el dilema,
así que seguí y seguí
hasta que decidí, en la tercera caminata-scrolling que hice,
comprar una torta 🍰 exactamente como la del emoji.
y lo hice porque no había comido la comida típica,
tampoco compré alcohol ni otra mercancía de celebración,
y fue confuso porque pensé que yo era la mercancía.
soy una poeta, diluida en sociedad,
perdida en la multitud,
scrolleando el paisaje a mi alrededor y trabajando en mi scrolling interior.
así que justifiqué mi compra pensando que estaba pagando por la aventura,
y al final pensé que era mucho menos que el consumo de cualquier otra persona—
excepto...
ok, y acá tengo otro dilema,
pero voy a definirlo: no voy a hacerme la santa, porque no lo soy.
tengo HBO Max y una computadora,
y aunque soy abstemia,
lo que gasto en mis pequeños placeres
es equivalente a la alegría de aquellos que no veo,
que no aparecen ni por casualidad en mi scrolling
o si aparecen me siento dos segundos mal y después vuelvo a mi vida de clase media quejosa
mi scrolling es o está sesgado.
aunque no tengo mucho dinero,
poseo mi sofisticación,
y ese es un privilegio de mi clase.
anyway,
volví a casa con mi porción de torta,
la comí frente a la pantalla,
disfrutando de una historia de amor erótica, oscura, gótica, de fantasía,
de posesión y deseo
que nunca volverá a repetirse en mi vida real
por suerte y por fin,
prefiero esta porción de torta.
Comentarios
Publicar un comentario