“Ava Daniels en los pasajes: o cómo no decirlo y que igual circule”
Tengo cosas emocionantes en la mente, también detonantes.
Siempre las tuve.
No es ninguna novedad.
Pero hace mucho que no escribo
ni tomo notas en inglés.
También tengo lesbianas en la mente—
podría ser una coincidencia.
Pero las coincidencias son coincidencias.
Y las coincidencias son encuentros.
Y un encuentro es una cita.
Leo estos textos de lesbianas
en mis distintos chats
y me siento emocionada,
conmovida.
Algo se está moviendo.
No importa nombrar la relación.
Hay una relación.
Una relación sáfica.
Una sensación que vengo teniendo,
como si algo estuviera circulando.
Más o menos sé qué es ese algo,
pero no quiero decirlo—
porque si lo digo
podría romper la sensación,
podría detener la circulación.
Aunque me pregunto
si hay una tercera opción—
la que ignoro.
Igual estoy bien
con ese tipo de misterio
casi sin sentido.
Podría profundizar esta idea
de sentido y de menos—
transformar, en mi mente,
el significado de lo menos
en plenitud.
Podría parar acá
porque la mente me va a explotar,
y el corazón también.
Pero estoy tan entusiasmada.
No puedo ocultarlo.
Ya no puedo ocultar el entusiasmo—
aunque después
no pase tanto,
en el sentido de las definiciones
que tanto le gustan
a la gente normal.
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