caminar por la peatonal una noche de verano

caminar por la peatonal una noche de verano
es seguir el curso de una vida
adentrarte en la piel de un niño
que se ha perdido en la multitud
y ha perdido, al menos por minutos infinitos, a su madre,
a su familia entera quizás

la experiencia en un adulto que deambula sin más
se vuelve espesa, gruesa como un filete de ballena
una vez comí ceviche de tiburón
todavía recuerdo la sensación de masticar un chicle de cartílagos como en una pesadilla
esa noche solucioné la muerte de mi madre
abandonando la carne y el sexo
pero antes me di un banquete dracúlico
se podría decir que me cené dos tiburones crudos
antes de dejar el mundo común
de mis amigas sentadas enfrente mío,
halagando el restorán exótico
y fomentando dormir con el equivalente humano a un ceviche de tiburón
para sacarme todas las dudas

el mayor misterio para mí siempre fue la heterosexualidad
¡qué le ven!
misterio

cuestión que me adentré en el vacío veraniego de la peatonal como quien atraviesa un mal día 
sin darle el gusto de la catástrofe
como una actriz noruega antes de entrar a escena
que se dice a sí misma
estoy asustada, tengo miedo
lo siento aquí
lo siento en mis brazos
lo siento en mi corazón
lo siento por todos lados
y lo acepto
sigue, no lo niega
pero se pregunta cuán fuerte es ese miedo
cada vez que ocurre la escena 
está aterrada
pero entiende que la única manera de usarlo
es integrarlo a la máscara
persona
drama… 
luego menciona conceptos muy similares a los de cualquier pedestre 
acerca de sentirse rechazada y fracasar

los carteles luminosos de las tiendas cerradas
y sus vidrieras con esos muñecos vestidos
que en mis sueños de infancia
pueden en cualquier momento 
empezar una suerte de danza
al ritmo de we can build this dream together
make it last forever
todas las comedias románticas de los 80 son cuentos de hada
mi cabeza estalla como un bombardeo a un país latinoamericano que no te pidió ayuda ni a vos ni a nadie
eran unos norteamericanos con sus trajes de soldado y sus armas gratis
se robaron todo y lo impusieron como si fuera su cultura
oh business
su cultura: capitalizar hasta un suspiro
nuestra economía no es vagancia
solo que no puede resistir tanta explosión
ir de guate mala a guate peor
sin pesos ni besos
inventar un guate melhor

un árbol de navidad ficticio
sigue clavado en el medio
en el corazón del cruce peatonal
una estructura de hierro con lucecitas 
enroscadas desde la base hasta la cima
tiene la estatura de un monumento
y la precariedad de nuestra economía
tenía que ser un árbol de navidad que no es ni siquiera
árbol

hacia el final del vagabundeo solitario de estas cuadras
cuyo mayor encanto es que no pasan autos
todo está cerrado
no hay nada que se pueda adquirir, a esta hora, detrás de las pantallas
teatro muerto
de flashes y precios,
comienza el pesebre viviente
de la vida nocturna moderna
con las ensordecedoras ráfagas de tubitos de colores
de los locales de hamburguesas y panchos
máquinas de garra en fila india
caza peluches, fichines
un millar de oportunidades para perder
y pensar ante quién se inclinará la garra tragamoneda
con el premio migaja de la gran nación

por mi parte gano un sueño esa noche
en el que una conocida influencer que me parece atractiva
se inclina hacia mí
dialoga con mi padre muerto
e intentan decidir mi futuro
una voz que no sé si es mi voz interior
dice
vos más que un padre necesitás una novia

yo, por mi parte, creo que más que un padre y una novia necesito un salario digno, trabajo estable, tiempo libre de calidad 

cuando despierto sigo mi día de forma habitual
y en el paseo por la plaza
encuentro una lesbiana que me llama la atención
con un perro de raza que no termina de convencerme
tengo dudas de besos planteadas en mí como unas florecillas salvajes de color lila
que se multiplican en un cantero
como mi angustia cada vez que pienso en besos y no me ocupo de los pesos
imaginate vivir en un mundo donde no te de culpa pensar en besos 
manejo un uber muy complejo
desvío, la mirada
de regreso a la propiedad privada 
me cruzo con la joven, cuya familia posee una acumulación de capital considerable
y, como siempre, nos clavamos los ojos, que se persiguen segundos perturbados
hasta su inevitable caída
dejo que el común sentido de mi fantasía haga lo suyo
descubro que pertenece a la colectividad judía
escoltada por dos hombres con kipás
se adentran en la kehilá  

lo que acabo de enterarme me fascina
aunque es solo información
y sigo sin encontrar la lección que me ayude a bajarle el volumen a todo menos a mi capacidad para generar ingresos

ya en mis aposentos
imagino si alguna vez
un día no muy lejano a este
acortaré la brecha
entre mi sofisticada estructura erótica
y lo que el mundo puede ofrecerme
un montículo de hojas de liquidambar
atropelladas por un cálido viento otoñal
y que yo justo pase por ahí 



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