caminar por la peatonal una noche de verano
caminar por la peatonal una noche de verano es seguir el curso de una vida adentrarte en la piel de un niño que se ha perdido en la multitud y ha perdido, al menos por minutos infinitos, a su madre, a su familia entera quizás la experiencia en un adulto que deambula sin más se vuelve espesa, gruesa como un filete de ballena una vez comí ceviche de tiburón todavía recuerdo la sensación de masticar un chicle de cartílagos como en una pesadilla esa noche solucioné la muerte de mi madre abandonando la carne y el sexo pero antes me di un banquete dracúlico se podría decir que me cené dos tiburones crudos antes de dejar el mundo común de mis amigas sentadas enfrente mío, halagando el restorán exótico y fomentando dormir con el equivalente humano a un ceviche de tiburón para sacarme todas las dudas el mayor misterio para mí siempre fue la heterosexualidad ¡qué le ven! misterio cuestión que me adentré en el vacío veraniego de la peatonal como quien atraviesa un mal día sin darle el gusto ...